27 agosto 2008

El arte perverso por excelencia

Estar frente a la pantalla de cine es como estar frente al inodoro luego de apretar el botón; esperando que algo emerja de ahí, que reaparezca en la realidad aquello que había pasado al lado oscuro, que la mierda vuelva.


Fragmento de The Pervert's Guide to Cinema de Slavoj Zizek.

21 julio 2008

La falacia del coito

“Como el sediento que en el sueño quiere beber y agota formas de agua que no lo sacian y perece abrasado por la sed en el medio de un río; así Venus engañó a los amantes con simulacros, y la vista de un cuerpo no les dio hartura, y nada pudieron desprender o guardar; aunque las manos indecisas y mutuas recorrieron todo el cuerpo. Al fin, cuando en los cuerpos hubo presagio de dichas y Venus estuvo a punto de sembrar los campos de la mujer, los amantes se apretaron con ansiedad, diente amoroso contra diente; del todo en vano, ya que no alcanzaron a perderse en el otro ni a ser un mismo ser”.

De Lucrecio en De la naturaleza de las cosas.

11 julio 2008

El loco es el otro


Almir D´Avila entró de niño, lo declararon demente y nunca más salió. Nunca nadie le ha escrito una carta, ni ha sido nunca visitado por nadie. Aunque pudiera irse, no tiene adónde; aunque quisiera hablar, no tiene con quién. Desde hace más de cuarenta años, pasa sus días en el manicomio de San Pablo, deambulando en círculos, con una radio pegada a la oreja, y en su camino se cruza siempre con los mismos hombres que deambulan en círculos con una radio pegada a la oreja. Uno de los médicos organizó la visita a una exposición de pinturas de Joan Miró. Almir se puso su traje único, viejito pero bien planchado bajo el colchón, se metió hasta los ojos su sombrero de almirante y marchó con los demás rumbo al museo. Y vio. Vio los colores que estallaban, el tomate que tenía bigotes y el tenedor que bailaba, el pájaro que era mujer desnuda, los cielos con ojos y las caras con estrellas. Anduvo, de cuadro en cuadro, con el ceño fruncido. Era evidente que Miró lo había defraudado, pero el médico quiso conocer su opinión:
-Demasiada- dijo Almir.
-¿Demasiada qué?
-Demasiada locura.

De Eduardo Galeano en Bocas del tiempo.

09 julio 2008

Los buenos muertos

-Nadie que se resista a admitir que ha sido derrotado puede ser objeto de deseo.

-¿Entonces qué cabe? ¿La indiferencia?

-Nada. Sufrir, pero en el fuero interno. Sufrir para sí. Escribir poemas si quiere, o hacer lo que le de la gana, pero sin involucrar a la persona que lo ha rechazado. Ubíquese donde lo han puesto. Si lo ponen en el lugar del muerto, pues sea el mejor muerto del mundo.

01 julio 2008

Estamos destinados a navegar para siempre

En Russian Ark (2002) de Alexander Sokurov la cámara (una steadycam operada por Tilman Büttner) entra al museo Hermitage de San Petersburgo y recorre sus pasillos, sube y baja escaleras, atraviesa decenas de salones, sin cortes, sin montaje alguno. Se siente el fluir del tiempo y el espacio en el plano: un sólo plano secuencia de 90 minutos. El primer film en toda la historia del cine íntegramente filmado en una sola toma. Una suerte de obra de teatro, con 2000 actores en escena, en la que nada puede fallar. No importa si la película alcanza o no lo que busca (mostar en ese recorrido 300 años de historia rusa), vale la pena verla por su virtuosismo técnico, para admirar las posibilidades de la imagen.



El fragmento es un baile con música de Glinka.

27 junio 2008

Ser o no ser, la cuestión del Príncipe (¡y de cualquiera!)

Así como la noche no es noche de una vez por todas sino que debe estar siendo noche todo el tiempo porque, cuando mejor y más tranquila está en su ser, se descuida, tiene que empezar a irse y dejar de ser noche, comienza a ser eliminada por el día; así, decía, como cada cosa que tiene pegada en la espalda de su ser la dimensión propia de su no ser, yo, Santiago, Santiagueo mi no ser Santiago todo el tiempo. Soy, y siendo todo el tiempo, sin descuidarme, lucho (me defiendo) contra aquel que no soy, y que acecha. Pero es cierto, de todo (también del ser) puede decirse “¡Ya viene, ya viene! ¡Ya se va, ya se va!”.

24 junio 2008

El valor de una certeza

Conferencia de Jacques Lacan en Louvain - 1972

20 junio 2008

La negación de la negación

Un nuevo tipo de hombre nacerá. Debe hacerlo. Pronto. El mundo está cansado de artistas de la violencia, de laberintos en los pechos, de almas escindidas, de individuos que disfrutan (disfrutamos) de darse forma a sí mismos como a una materia dura, que sienten (sentimos) placer de sufrir y hacer sufrir. El hombre que hoy se encuentra encajonado en una opresora estrechez y regularidad de las costumbres, que se desgarra, se persigue, se muerde, se roe, se sobresalta, se maltrata impacientemente a sí mismo, que se golpea furioso contra los barrotes de su jaula, este ser al que le falta algo, devorado por la nostalgia del desierto, que tuvo que crearse a base de sí mismo una aventura, una cámara de suplicios, una selva insegura y peligrosa, este loco, este prisionero añorante y desesperado, inventor de la mala conciencia, felizmente morirá. Y tras su ansiada muerte, Nietzsche ya lo intuía, un nuevo hombre habrá de nacer, anticristo y antinihilista, que recuperará para lo humano el valor de la animalidad negada, que le devolverá al mundo su densidad. Ya no observará los fenómenos como si fueran siempre inverosímiles, ilegítimos e imperfectos, ya no más hará las cosas a medias, no quitará el sentido a las cosas, no suscribirá a una visión negativa que sólo empobrece la existencia. Dejará de ser una sombra y de afear las cosas a su alrededor. Este hombre del futuro, salvaje y vagabundo, dejará de establecer una norma de desencanto, porque durante siglos aprendió a aceptar, a entender que la vida no es para enmascararla, degenerarla o negarla. El vencedor de los cómodos, de los reconciliados, los vanidosos, los soñadores y los cansados, se desprenderá o, mejor dicho, nacerá ya sin, la mala conciencia. Sus instintos se desahogarán hacia fuera, ya no más se inhibirán, se interiorizarán ni se volverán contra sí. Recuperará su inocencia y, con ella, su grandeza. Este nuevo ser libre y sin culpas, sin la coraza protectora de una supuesta inteligencia que no conduce sino al padecimiento, la depresión y la impotencia, verá un horizonte donde hoy nadie es capaz de hacerlo. Porque sabrá interpelar al mundo de manera tal que éste yo no le devolverá su forma impura y distorsionada. Este redentor que llegará un día (que sea pronto, deseo) será lo suficientemente fuerte, como deseaba Federico, para hermanar con la mala conciencia todas las inclinaciones innaturales y no las naturales como lo hacen (hacemos) los hombres que habitan (habitamos) el mundo en este presente corrompido. Todo lo que se dirija en contra de los sentidos y los instintos, en contra del animal, será rechazado por este nuevo ser vencedor de Dios y de la nada. Este iluminado liberará a la humanidad de la gran náusea, devolverá a la tierra su meta y a sus pares la esperanza. El nuevo salto se dará. Una nueva caída. Sí. Alguna vez tiene que llegar. El mundo está cansado de nosotros.

15 junio 2008

Las cambiantes formas de la memoria (hecha de olvido)

“La mente humana se desarrollaba, explicó, mediante la creación y el reforzamiento químico progresivos de redes neuronales de longitud variable. Una red neuronal utilizada a menudo se volvía, a consecuencia de las acumulaciones iónicas, cada vez más fácil de utilizar; en resumen, que existía un autorreforzamiento progresivo, y eso se aplicaba a todo: las ideas, las adicciones, los humores. El fenómeno podía verificarse tanto en las reacciones psicológicas individuales como en las relaciones sociales: tomar conciencia de los bloqueos los reforzaba; exponer con pelos y señales los conflictos entre dos personas los volvía, por lo general, insolubles. Cada vez que pensamos demasiado en el pasado, que volvemos una y otra vez sobre un episodio doloroso, y el psicoanálisis se reduce a poco más que eso, incrementamos las posibilidades de reproducirlo. En lugar de avanzar, nos echamos tierra encima. Cuando sufrimos por una pena, una decepción, algo que nos impide vivir, tenemos que empezar por mudarnos de casa, quemar las fotos, evitar hablar de ello. Los recuerdos inhibidos se desvanecen; puede llevar su tiempo, pero acaban por desaparecer. La red se desactiva.”

De Michel Houellebecq en La posibilidad de una isla.

04 junio 2008

Simultaneidad o secuencia

Pintor: ¡No comprendo cómo pueden dar unidad a las partes de una pieza musical, si nunca se les presentan al mismo tiempo!

Músico: ¡Lo que yo no comprendo es cómo ustedes se las arreglan para no perderse en un cuadro, sin saber por dónde se empieza ni por dónde se acaba, ni hacia dónde hay que tirar en cada punto!

15 mayo 2008

Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote

-¡Buenos días!- dijo el principito.
-¡Buenos días!- respondió el guardavía.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó el principito.
-Formo con los viajeros paquetes de mil y despacho los trenes que los llevan, ya a la derecha, ya a la izquierda.
Y un tren rápido iluminado, rugiendo como el trueno, hizo temblar la caseta del guardavía.
-Tienen mucha prisa- dijo el principito-. ¿Qué buscan?
-Ni siquiera el conductor de la locomotora lo sabe- dijo el guardavía.
Un segundo rápido iluminado rugió en sentido inverso.
-¿Ya vuelve?- preguntó el principito.
-No son los mismos- contestó el guardavía-. Es un cambio.
-¿No se sentían contentos donde estaban?
-Nunca se siente uno contento donde está- respondió el guardavía.
Y rugió el trueno de un tercer rápido iluminado.
-¿Van persiguiendo a los primeros viajeros?- preguntó el principito.
-No persiguen absolutamente nada- le dijo el guardavía-; duermen o bostezan allí dentro. Únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios.
-Únicamente los niños saben lo que buscan- dijo el principito. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran...
-¡Qué suerte tienen!- dijo el guardavía.

En El Principito de Antoine De Saint-Exupéry (me parece oportuno recordarlo ahora que voy cumplir 27 y casi todo está perdido).

30 abril 2008

Sincronizar

Hacer que coincidan en el tiempo dos o más movimientos o fenómenos (el resultado puede ser encantador).



Las escenas son del film The Wizard of OZ (1939) de Victor Fleming y las canciones son The great gig in the sky y Money del disco The dark side of the moon (1973) de Pink Floyd.

27 marzo 2008

Nada ocurre, nadie viene, nadie va: tedio y parálisis

Estragón: ¿Qué te pasa?
Vladimiro: No me pasa nada.
Estragón: Me voy.
Vladimiro: Yo también.
Estragón: ¿Adónde iremos?
Vladimiro: No muy lejos.
Estragón: ¡No, no, vámonos lejos de aquí!
Vladimiro: No podemos.
Estragón: ¿Para qué?
Vladimiro: Tenemos que volver mañana.
Estragón: ¿Para qué?
Vladimiro: Para esperar a Godot.

Estragón: Didi.
Vladimiro: ¿Qué?
Estragón: No puedo continuar así.
Vladimiro: Eso se dice fácilmente.
Estragón: ¿Y si nos separásemos? Quizás nos fuera mejor.
Vladimiro: Mañana nos ahorcaremos. A no ser que venga Godot.
Estragón: ¿Y si viene?
Vladimiro: Estaremos salvados.

Vladimiro: Entonces. ¿Nos vamos?
Estragón: Vámonos.

(No se mueven. Telón.)

Diálogo final de Esperando a Godot de Samuel Beckett.

16 marzo 2008

Ignorance is bliss

“No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas.”

De Howard Phillips Lovecraft en La llamada de Cthulhu.

28 febrero 2008

Ni blanco... Ni negro...

Gris, la prueba del equilibrio cromático (e intelectual).

Las obras son de la muestra Gris de Jasper Johns.

16 febrero 2008

Mutantes

“Sé que no hay peor esclavitud que la de sentir que, poco a poco, la propia carne se moldea, se deshace, y se reconstituye en torno a los imperativos del trabajo. Al pie de la cadena de lavado, desde donde chorros de vapor salpicaban el rostro del que metía las cubas en el horno, trabajé con un obrero orgulloso de la excrecencia que le apareció en la unión de su brazo y antebrazo; una bola de carne, de músculo, construida y fabricada por las miles de horas dedicadas a la repetición del mismo gesto. En medio del estrépito, el vapor y las trombas de agua, me mostraba a veces, con un guiño, la señal del mutante: un animal completamente amaestrado para el trabajo (…) Lo que llevaré conmigo hasta la tumba y que atormentará mi alma sin cesar, es la mirada que tenían aquellos que, el día de mi renuncia, asistieron a la escena; una mezcla de envidia y desesperación, un deseo de expresar lo que no podían darse el lujo de decir. Al escribir ahora este libro que llevo en mí desde entonces, pienso en la mirada vacía de los que no pueden devolver su guardapolvo.”

De Michel Onfray en Política del rebelde. Tratado de la resistencia y la insumisión.

13 febrero 2008

Facebook y la paranoia: la distancia entre la red social y el mecanismo de control

Facebook se presenta como ‘una herramienta social que te conecta con gente a tu alrededor’. Probablemente lo haga, pero nunca me gustó eso de andar llenando formularios con datos personales en Internet (tampoco en bancos u otros lugares: recuerdo ahora lo mal que me sentí después de completar una larguísima planilla para que me den la tarjeta de crédito de un supermercado que al final nunca usé). No fueron pocas las veces que me registré en servicios con nombre falso, dirección falsa, número de teléfono falso y otras estupideces semejantes para, por lo menos, calmar un poco mi paranoia. Hoy, mientras seguía atentamente el proceso de registro a Facebook por parte de un compañero de trabajo, me asombré al notar lo siguiente: en la primera pantalla para completar el perfil personal se pide (además de los datos usuales como ‘nombre’ ‘sexo’ ‘fecha de nacimiento’ ‘ciudad’) la religión y la orientación política. Las opciones son (¡y no es broma!): ‘muy liberal’, ‘liberal’, ‘moderado’, ‘conservador’, ‘muy conservador’, ‘apático’, ‘libertario’ (¡?!). Esto que vi fue suficiente para tomar la decisión definitiva de no registrarme yo mismo. Podrá ser cierta o no esa leyenda urbana que considera a Facebook una herramienta creada/usada por el FBI para ampliar sus bases de datos. Podrá ser, también, que mi paranoia haya renacido sin demasiada justificación. Pero pienso que es necesario controlar el acceso a los datos personales pues la información es poder, quien tiene información sobre mí tiene algo de poder sobre mí (por eso nunca me gustó que A. hablara de mí con su psicoanalista). Y la mejor manera de hacerlo es no publicándolos en cualquier lado o, en su defecto, mintiendo lo más posible acerca de ellos.

09 febrero 2008

Siguiendo al conejo blanco

“Pero cuando el conejo se sacó un reloj de bolsillo del chaleco, lo miró y echó a correr, Alicia se levantó de un salto, porque comprendió de golpe que ella nunca había visto un conejo con chaleco, ni con reloj que sacarse de él, y, ardiendo de curiosidad, se puso a correr tras el conejo por la pradera, y llegó justo a tiempo para ver cómo se precipitaba en una madriguera que se abría al pie del seto. Un momento más tarde, Alicia se metía también en la madriguera, sin pararse a considerar cómo se las arreglaría después para salir. Al principio, la madriguera del conejo se extendía en línea recta como un túnel, y después torció bruscamente hacia abajo, tan bruscamente que Alicia no tuvo siquiera tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo por lo que parecía un pozo muy profundo”.

De Lewis Carroll en Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, una persecución fundacional que, de alguna manera, las contiene a todas.

06 febrero 2008

Disney o la proyección de las miserias humanas en los animales

Donald: ¡Hombre! ¡Qué buen día! Un día maravilloso para ir a pescar o a remar, o incluso para ir a comer al campo; lo malo es que no puedo hace nada de eso.

Sobrino: ¿Por qué no, tío Donald? ¿Qué es lo que te lo impide?

Donald: El dinero, chicos. Como siempre estoy pelado hasta el final de mes.

Sobrino: Pero podrías ir de paseo, tío Donald, ir a observar los pájaros.

Donald: (graznido) ¡No me queda más remedio! Pero antes esperaré a que venga el cartero. ¡A lo mejor me trae alguna buena noticia!

Sobrino: ¿Como un giro de un tío de América al que no has visto en tu vida?

El dibujo es Portrait of a duck de Roy Lichtenstein.

04 febrero 2008

They all got reasons

Stone Temple Pilots se caracterizó por intentar emerger, siempre con originalidad, con un toque personal, en el pantano de las influencias y las críticas. Después de años de separación, parece que Scott Weiland volverá a juntarse con el grupo. Podrá tratarse de un reencuentro puramente comercial (como tantos otros últimamente) o de una insistencia en esa búsqueda que hizo de ésta, una buena banda. Habrá que escuchar para saber.


El video es del tema Sour Girl.

31 enero 2008

Lost o un elogio (moderado) de la ambigüedad

Me pregunto si es realmente posible no hablar hoy de Lost. Supongo que nadie, ni los más fanáticos (entre los que me incluyo) ni los que se niegan (ya por capricho) a verla, puede estar ajeno al hecho de que hoy comienza la esperadísima cuarta temporada de la serie. Lost es el alma de la nueva televisión, el mejor producto que dio la industria en lo que va del siglo, que me indujo a abandonar de momento el cine (la oferta últimamente deja mucho que desear) pero no la calidad de su imagen. La multiplicación de los enigmas planteados por los guionistas desde el principio del programa inauguró un campo en el que la ambigüedad es la ley. Y “la ambigüedad es una riqueza –señala Borges- como el jugador, esconde esa carta para eludir un diseño narrativo que obligaría a transitar antes de tiempo por ese laberinto”. Nunca antes de tiempo, pero el laberinto hay que transitarlo. Y hoy es ese día en el que se debería comenzar a andar el arduo camino que lleva desde la ignorancia al conocimiento. Y digo ‘debería’ para manifestar la duda (si no el temor) que tengo de que esto no suceda o de que suceda de una manera que no cumpla con las exageradas expectativas que Lost me ha generado. No me gustaría ver cumplidas las profecías de los más pesimistas, aquellas que sugieren que la serie va a terminar mal, es decir, que no va a terminar, que no va a tener un final acorde con el magnífico desarrollo, que será abierto y decepcionante, que la mayoría de los misterios quedarán sin resolución, que saldrán de la ambigüedad con más ambigüedad. Según Aristóteles en La Poética (ese primer manual para guionistas) la adecuada construcción de una trama debe contener principio, medio y fin. Parece algo elemental pero, sin embargo, es algo muchas veces descuidado, sobre todo, en tiras o series televisivas. Es oportuno, entonces, citar acá la carta abierta que Stephen King, devoto de la serie, escribió a los creadores recordándoles que sus responsabilidades incluyen saber cuándo escribir ‘The End’: “Cuando una historia está perfectamente contada, es tiempo de fundir a negro. Termínenla de la manera que quieran, pero cuando sea el momento del cierre, dénselo”. Que el primer episodio de esta cuarta temporada se llame ‘The Beginning of the End’ me parece un buen síntoma.

29 enero 2008

El despotismo de lo “bello” y de lo “sano” (de los “bellos” y de los “sanos”)

Clarín publicó un artículo según el cual “los profesionales de la salud” y algunos “especialistas” (siempre tengo esta desagradable sensación cuando un periodista cita fuentes de esta clase, tan impersonales) encuentran que los estadounidenses están “demasiado gordos”, que hay “demasiados gordos” en ese país que “comen demasiado” y hacen “muy poco ejercicio”. El peligro radica, aparentemente, en que estos gordos han podido acceder a la red, han conformado un “gordósfera” (muy distinta de la blogósfera) y desde ahí “celebran sus figuras rellenas e instan a los lectores a aceptar sus cuerpos, a dejar de hacer dieta y a disfrutar la vida”. Resulta amenazante, parece ser, que estos “ingeniosos e irreverentes” gordos reivindiquen la gordura “exaltando la belleza de lo grande”. Ahora bien, ¿qué hay en la estructuración de un campo simbólico que lleve a percibir como un exceso perturbador el hecho de que haya gente que coma cuanto quiera? En esta época en la que el cuidado del cuerpo se impone como tema predilecto del discurso social, lugar privilegiado del bienestar, la salud y del buen parecido; en esta época en la que todo el ser recae en el cuerpo, en la que existe la necesidad imperiosa de cuidarlo y esculpirlo –léase dieta, gimnasio, quirófano, etc.- como si se tratase de una máquina de la que hay que obtener un rendimiento óptimo, es bueno tener bien presente aquel razonamiento de Lacan de que nada falta en lo real: toda percepción de una falta (“demasiado poco de esto”) o un exceso (“demasiado de aquello”) siempre supone un universo simbólico que nunca es verdadero en sí mismo.

26 enero 2008

(Des)encuentros

“¡La hora del encuentro había llegado! Pero ¿realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían co­municado? ¡Qué estúpida ilusión mía había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla a María como una figura silenciosa e intoca­ble... No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces volvía a ser de piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué ex­traños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos mo­mentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo de­formaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creen­cia mía y que, en todo caso, había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juven­tud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuan­do en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin lími­tes de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entre­visto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intri­gado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera su vida normal, la vida agitada que llevan esas gentes que viven afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. Y a veces sucedía que cuando yo pasaba frente a una de mis ventanas ella estaba esperándo­me muda y ansiosa (¿por qué esperándome? ¿Y por qué muda y ansiosa?); pero a veces sucedía que ella no llegaba a tiempo o se olvidaba de este pobre ser encajonado, y entonces yo, con la cara apretada contra el muro de vidrio, la veía a lo le­jos sonreír o bailar despreocupadamente o, lo que era peor, no la veía en absoluto y la imaginaba en lugares inaccesibles o torpes. Y entonces sentía que mi destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado.”

De Ernesto Sábato en El Túnel.

25 enero 2008

On vacation


Las fotos son en Guarda do Embaú, Praia do Rosa, Praia Vermelha y Garopaba.

27 noviembre 2007

La fragmentación de la forma

“Un fotógrafo debe poseer y conservar las facultades receptivas de un niño que mira el mundo por primera vez”.


Las fotografías pertenecen a la serie Perspectives of nudes de Bill Brandt.

21 noviembre 2007

Escuelas de psicoanálisis

Profesor: …porque en la constitución del yo, el cuerpo del Otro juego un rol trascendental. Un niño entre los 6 y 18 meses se re-conoce gracias a ese Otro…

Alumno: …que hace de espejo.

P: exacto. ¿Usted es lacaniano?

A: no, González.

05 noviembre 2007

Emile Cioran o el filósofo desanimado

“Por cobardía sustituimos la sensación de nuestra nada por la sensación de la nada. Y es que la nada general apenas nos inquieta: vemos en ella demasiado a menudo una promesa, una ausencia fragmentaria, un callejón sin salida que se abre. Durante largo tiempo me obstiné en hallar a alguien que lo supiera todo sobre sí mismo y sobre los otros, un sabio-demonio, divinamente clarividente. Cada vez que creía haberlo encontrado, debía, tras un examen, cambiar de opinión: el nuevo elegido tenía todavía alguna mancha, algún punto negro, no sé qué recoveco de inconsciencia o de debilidad que le rebajaba al nivel de los humanos. Percibía yo en él huellas de deseo o de esperanza, o algún residuo de pesar. Su cinismo era manifiestamente incompleto. ¡Qué decepción! Y proseguía siempre mi búsqueda y siempre mis ídolos del momento pecaban en algún aspecto: el hombre estaba presente en ellos, oculto, maquillado o escamoteado. Acabé por comprender el despotismo de la especie, y por no soñar más que con un no-hombre, con un monstruo que estuviese totalmente convencido de su nada. Era una locura concebirlo: no podía existir, ya que la lucidez absoluta es incompatible con la realidad de los órganos.”

De Emile Cioran en La tentación de existir.

Fragmentos de entrevistas a Cioran en revistas El país semanal (1983), Babelia (1995) y Le Magazine Littéraire(1999):

“Siempre he vivido en medio de contradicciones y nunca he sufrido, Si hubiera sido un sistemático, tendría que haber mentido para encontrar una solución. Ahora bien, no sólo acepté ese carácter insoluble de las cosas, sino que incluso encontré en ello cierta voluptuosidad, la voluptuosidad de lo insoluble. Nunca busqué reunir o, como dicen los franceses, conciliar lo irreconciliable. Siempre tomé las contradicciones como venían, tanto en mi vida privada como en teoría. Nunca tuve una meta, nunca busqué ningún resultado. Creo que no puede haberlos, ni en general ni en lo personal. Todo es no sin sentido —la palabra me disgusta un poco— sino sin necesidad.”

“Puedo decirle que mi vida ha estado dominada por la experiencia del tedio. He conocido ese sentimiento desde mi infancia. No se trata de ese aburrimiento que puede combatirse por medio de diversiones, con la conversación o con los placeres, sino de un hastío, por decirlo así, fundamental y que consiste en esto: más o menos súbitamente en casa o de visita o ante el paisaje más bello, todo se vacía de contenido y de sentido. El vacío está en uno y fuera de uno. Todo el Universo queda aquejado de nulidad. Ya nada resulta interesante, nada merece que se apegue uno a ello. El hastío es un vértigo, pero un vértigo tranquilo, monótono; es la revelación de la insignificancia universal, es la certidumbre llevada hasta el estupor o hasta la suprema clarividencia de que no se puede, de que no se debe hacer nada en este mundo ni en el otro, que no existe ningún mundo que pueda convenirnos y satisfacernos. A causa de esta experiencia —no constante, sino recurrente, pues el hastío viene por acceso, pero dura mucho más que una fiebre— no he podido hacer nada serio en la vida. A decir verdad, he vivido intensamente, pero sin poder integrarme en la existencia. Mi marginalidad no es accidental, sino esencial. Se impone una precisión: la experiencia que acabo de describir no es necesariamente deprimente, pues a veces se ve seguida de una exaltación que transforma el vacío en incendio, en un infierno deseable.”

“Me es imposible tener fe, igual que me es imposible no pensar en la fe. Pero la negación siempre triunfa. Hay en mí una especie de placer negativo y perverso del rechazo. Me he movido toda la vida entre la necesidad de creer y la imposibilidad de creer. Mi temperamento es tal que en él la negación siempre ha sido más fuerte que la afirmación.”

“Creo que mis pensamientos se reducen a eso: vivir sin objeto. Por eso escribo muy poco, trabajo poco, siempre he vivido al margen de la sociedad, soy apátrida y está bien así. Ya no necesito una patria, no quiero pertenecer a nada.”

“Yo no soy egoísta. Esa no es realmente la palabra apropiada. Yo soy compasivo. El sufrimiento de los demás tiene sobre mí un efecto directo. Pero, si mañana desapareciera la humanidad, me daría igual. La desaparición del hombre es una idea que no me desagrada.”

“Pero, a partir del momento en que has aceptado existir, debes aceptar la prostitución. Para mí, todo tipo que no se suicida, está prostituido.”

01 noviembre 2007

En verdad, en verdad os digo: que uno de vosotros me entregará

En Juan 13:21 se relata el momento en el que Jesús anuncia que uno de sus Apóstoles lo traicionará. Esta escena fue representada por Leonardo Da Vinci en La última cena, considerada por muchos estudiosos e historiadores del arte como la mejor pintura del mundo. Por eso creo que no hay que dejar pasar la oportunidad de apreciarla en alta definición: pocas obras pictóricas se acercan a este tipo de detalle y composición.

Mateo Bandello, que observaba a Leonardo pintar la obra, cuenta que “llegaba bastante temprano, se subía al andamio y se ponía a trabajar. A veces permanecía sin soltar el pincel desde el alba hasta la caída de la tarde, pintando sin cesar y olvidándose de comer y beber. Otras veces no tocaba el pincel durante dos, tres o cuatro días, pero se pasaba varias horas delante de la obra, con los brazos cruzados, examinando y sopesando, en silencio, las figuras. También recuerdo que en cierta ocasión, a mediodía, cuando el sol estaba en su cenit, abandonó con premura la Corte Vecchia, donde estaba trabajando en su soberbio caballo de barro, y, sin cuidarse de buscar la sombra, vino directamente al convento, se encaramó al andamio, cogió el pincel, dio una o dos pinceladas y se fue.”

23 octubre 2007

Eso

“Casi todo me atrae. Sin embargo se alberga en mí algún buscador infatigable. ¿Por qué no hay un descubrimiento de la vida? Algo para ponerle las manos encima y exclamar: ‘¿Es esto?’. Mi depresión es un sentirme acosada. Estoy buscando: pero no, no es eso… no es eso. ¿Qué es entonces? ¿Tendré que morir sin haberlo encontrado? Y luego (como anoche, cuando atravesaba Russell Square) veo las montañas en el cielo: las grandes nubes; y la luna que se está alzando sobre Persia; tengo una grande, sorprendente impresión de que hay algo allí, que es ‘eso’. No es exactamente la belleza a lo que me refiero. Quiero decir que la cosa en sí basta: es satisfactoria; acabada. También una impresión de mi propia rareza, de la rareza de estar caminando sobre la tierra. También está ahí, la infinita extrañeza de la posición humana; estar atravesando Russell Square, con la luna allí arriba y las nubes como montañas. Quién soy yo, qué soy, y todo el resto; preguntas que siempre flotan en torno: y de pronto doy de narices con algún hecho concreto -una carta, alguien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de frescura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con este ‘eso’, y experimento entonces un gran reposo.”

De Virginia Wolf en Diario de una escritora (porque me gusta cada tanto refrescar los motivos por los que este blog se llama Persecuciones).

18 octubre 2007

Aquí y ahora

Un elogio a la trascendencia del instante:



La escena es de Scent of a woman de Martin Brest.

16 octubre 2007

Roy Lichtenstein o cómo reírse de lo importante



Las pinceladas de Lichtenstein, parodias del expresionismo abstracto, toman algo que tiene cierta sensibilidad, lo descartan, y luego lo restituyen, pero a la manera de un cliché. Un artilugio que se corresponde con uno de nuestros mecanismos más necesarios de defensa: bromear acerca de lo que más importa; en este caso, reírse del gran arte (¡Y a la vez crearlo!). La leyenda cuenta que cuando Lichtenstein comenzó a tomar clases con Allan Kaprow éste lo iluminó: “No puedes enseñar color a partir de Cézanne, sólo lo puedes aprender a partir de cosas así” y le enseñó un chicle Bazooka. En sus pinceladas la ironía básica consiste en, simplemente, la noción de representar el aspecto de cualquier embadurnamiento espontáneo con deliberado cuidado. Lo maravilloso sobre esta ironía es que la reconstrucción cuidadosamente concebida y ejecutada de una pincelada explosiva y violenta parece mucho más explosiva y violenta que una pincelada real.

11 octubre 2007

Definir es limitar

Esta fue una semana difícil: me propuse modernizar el blog, motivado por la crítica de la lectora preferida a quien le cuesta leer letras blancas sobre fondo negro. Pero a mitad de camino de la tarea, caí en la cuenta de que no iba a ser algo fácil. Más aún, se trató de una de las cuestiones más complejas con las que traté desde mi adolescencia. Me quitó horas de sueño y me perturbó a tal punto que el código html rebotó en mi cabeza durante varios almuerzos. Tal vez lo más complicado de mi iniciativa fue el ejercicio de etiquetar todos los posts, re-leer cada una de las entradas para categorizarlas fue (además de un poco avergonzante) extremadamente arduo. Empecé canchereando y creyendo que todo entraría bajo los rótulos ‘cine’, ‘literatura’ y ‘música’ pero enseguida todo se me fue de las manos: a algunos posts estas categorías le quedaban grandes y a otros, chicas. Entonces emergí de las tinieblas con ‘reflexiones’ y, con ella, otra vez la vergüenza (¿acaso son reflexiones lo que yo hago en este blog? ‘¡Qué presumido!’, pensé y casi vuelvo sobre mis pasos. Pero ¿si no ‘reflexiones’, qué? -dudé y el temor hizo que la categoría sobreviviera). Y cuando creí que, por fin, todo había terminado, ¡lo peor! Una broma macabra del destino: dos posts quedaban por fuera de toda categoría. Entendí que, en el esfuerzo por enmarcarlo todo, siempre algo se escapa. Supe (me acordé) que todo no se puede.

La segunda parte de una de las peores semanas de mi vida (casi suprimo el blog) comenzó cuando debía modificar la apariencia para evitar la crítica de la lectora. Probé varias hasta que, al fin, una me convenció. Era una plantilla blanquita, pulcra, luminosa, su combinación de colores era armoniosa, casi perfecta. Pero entonces, sobrevino una nueva, y más dura, crítica: con un argumento que no acabé de comprender y usando palabras como ‘esencia’ y ‘apariencia’, dijo algo así como que el nuevo diseño no respetaba el (supuesto) espíritu del blog. Rápidamente recuperó éste su apariencia original y yo cierta tranquilidad o alegría (no las logro distinguir del todo) porque para algunas cosas es cierto que soy un fucking conservador. La lectora deberá seguir haciendo un esfuerzo para leer esta página y sabrá comprender que todo no se puede.

(El peor momento: este post ¿encaja? en la etiqueta…)

04 octubre 2007

Al Qaeda aumenta el número de reclutamientos

Y todo gracias al malo de Brian De Palma. Es que a este peligroso enemigo de la libertad se le ocurrió hacer una película sobre la violación y asesinato de una adolescente iraquí por parte de soldados norteamericanos. Y como agravante, el sedicioso cineasta se atreve a decir que el film está basado en un hecho real. No quiero pensar lo que le espera a Occidente con esos jodidos musulmanes explotando (literalmente, porque eso es lo que hacen, explotar) de odio contra el mundo libre. Hacen bien las cadenas de distribución en prohibir la proyección de este malvado film y no harían mal las autoridades en, al menos, obligar al villano director a filmar películas… onda, para la familia (Scarface me gustó igual, aunque era un poco violenta).



El periodista de la cadena Fox News es Bill O’Reilly. Extraño mundo en el que vivimos ¿no?

01 octubre 2007

Elecciones en Sociales o un pequeño ejemplo de la grotesca futbolización de la política

26 septiembre 2007

Los hombres que demandaron a Dios

El primero, el protagonista de la película El hombre que denunció a Dios, de Mark Joffe: su velero queda destrozado tras un rayo; el seguro se niega a pagar los daños alegando que se trata de un acto divino (la aseguradora se apropia de este exclusivísimo derecho de la Iglesia); el damnificado resuelve, entonces, demandar al Todopoderoso. Las iglesias, en calidad de representantes de Dios, podrán ganar el caso probando la inexistencia de Dios o bien deberán pagar al demandante (interesante dilema el que se les presenta).

El segundo, el rumano Pavel Mircea, en lo que el fue el divulgado caso “Mircea vs. Dios” (2005): condenado a 20 años por asesinato, acusó a Dios de “haber violado el contrato que establecieron durante el bautismo, de no cumplir con su promesa de mantenerlo lejos del mal camino, de no protegerlo de la tentación del diablo, que lo embaucó y estimuló para que matase a una persona”; reclamó una indemnización por un supuesto delito de soborno y fraude, pidió que se le devuelva el dinero gastado en servicios religiosos y velas (¡La realidad supera a la ficción!). Las autoridades judiciales no descartaron investigar al Creador, pero el asunto se congeló por ¡“falta de presupuesto”! Finalmente, el caso se resolvió a favor de El Señor porque “carece de un domicilio en la tierra hasta el cual el tribunal pueda hacerle llegar una citación para declarar” y porque “no se encontró a un abogado que pudiera representarlo” (lo cual me resulta muy sospechoso: los abogados saben que algunos casos se ganan, otros se pierden, pero todos se cobran).

El tercero, Ernie Chambers, un senador norteamericano que esta semana acusó a Dios de haber causado “nefastas catástrofes” en el mundo que han provocado “muertes generalizadas, destrucciones y han aterrorizado a millones de habitantes de la Tierra, incluso a bebés inocentes, niños, ancianos y enfermos, sin ninguna distinción”. Ante la imposibilidad de que Dios se presente en el proceso, reclama se cite a representantes de “varias religiones, denominaciones, y cultos que, de manera notoria, reconocen ser agentes del demandado y hablan en su representación”. El demandante reconoce que ha hecho “razonables esfuerzos” para invocar al demandado con llamados de “manifiéstate, manifiéstate, donde quiera que estés”, aunque sin éxito. La demanda fue admitida por la Corte de Nebraska. El motivo que impulsó a este legislador a demandar a Dios fue, en realidad, evidenciar que en Estados Unidos una demanda puede prosperar más allá de lo extravagante de su contenido lo que, por cierto (y aquí otro interesante dilema), genera adhesiones y críticas en igual medida. Un caso así, por otro lado, nunca podría darse en nuestro país: no hay tal clase de legisladores inteligentes, creativos y desafiantes.

Por último, las demandas pueden parecer ridículas pero, ¿acaso es tan ridículo pensar en “Dios” como el mayor asesino de la humanidad, ya sea ‘por vía directa’ o a través de sus representantes y fieles?

17 septiembre 2007

Las evoluciones (o posibles involuciones) de un artista

En sus continuas exploraciones y construcciones creativas, en sus búsquedas de Algo (la mayúscula no es un error), en sus persecuciones (está bueno de vez en cuando refrescar por qué este lugar se llama como se llama) los artistas no siempre dan con obras del gusto de los receptores -no digo que les importe, son pocos los que crean en función del gusto de su ‘público’. Yo siempre tuve esta misma sensación: cuando una producción artística al fin me gusta, cuando siento que el artista ha llegado a su máxima expresión y que no es posible que me atraiga aún más, me invade la melancolía. Sé que de ahí en adelante, sus obras no podrán superarse y hasta me decepcionarán un poco.

Lo que quiero decir es que podría poner un tema del disco nuevo de Andrés Calamaro pero me resisto a escucharlo: es que me había gustado el anterior.



El tema es Corazón en venta del show Calamaro & Rot - Buenos Aires (2006).

“Yo no soy ningún santo, pero soy discreto. Eso te pido. Eso me pido. Hagamos algo diabólico pero discreto.”

12 septiembre 2007

Una belleza siniestra y fría

I
Raza de Abel, duerme, bebe y come;
Dios te sonríe complaciente.
Raza de Caín, arrástrate
en el fango y muere miserablemente.
Raza de Abel, tu sacrificio
¡Agrada al olfato del Serafín!
Raza de Caín, tu suplicio
,¿acabará alguna vez?
Raza de Abel, ves prosperar
tus siembras y tu ganado;
Raza de Caín, tus entrañas
aúllan hambrientas igual que un perro viejo.
Raza de Abel, calienta tu vientre
en tu hogar patriarcal;
Raza de Caín, tiembla de frío
en tu antro, ¡pobre chacal!
Raza de Abel, ¡ama y prolifera!
Tu oro también se multiplica.
Raza de Caín, ardiente corazón,
guárdate de esos grandes apetitos.
Raza de Abel, tú creces y roes
¡como las chinches la madera!
Raza de Caín, arrastra
por los caminos a tu arruinada familia.
II
¡Ah!, raza de Abel, tu carroña
¡abonará el humeante suelo!
Raza de Caín, tu tarea
no ha sido aún acabada;
Raza de Abel, para tu vergüenza,
¡las cadenas fueron vencidas por el venablo!
Raza de Caín, sube al cielo,
¡y arroja a Dios sobre la tierra!

Esta semana se cumplieron 150 años de la publicación de Las Flores del Mal de Charles Baudelaire. Este poema -“Abel y Caín”- siempre me gustó porque evidencia el inconformismo del poeta y ese 'orgullo digno' del que sabe que la rebelión está condenada al fracaso pero, aún así, se rebela.

21 mayo 2007

POP! goes my heart

¿Quién dice que no es buena la música Pop?



El video es Discotheque de U2 en México - 1997.

14 mayo 2007

El rechazo al mundo de los adultos

“Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde esté y los agarro. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer.”

En El guardián entre el centeno de J. D. Salinger (me parece oportuna la cita ahora que voy cumplir 26 años y casi todo está perdido).

03 mayo 2007

Los segundos tienen ese no se qué

He notado últimamente que, en un acontecimiento deportivo, el mejor no es siempre el más apoyado por el público. Aquellos que gustamos del juego -y que no somos lo que se dice precisamente “fanáticos”- solemos tener cierto aprecio por aquel que no es el primero, por el que está en desventaja. Por ejemplo, hace algunas semanas, Guillermo Cañas le ganó dos veces seguidas a Roger Federer (el mejor jugador de tenis de la actualidad y el número uno del ranking). Era evidente que el aliento de los espectadores estaba del lado del argentino (los partidos se jugaron en Estados Unidos, una sede que se podría considerar neutral -sólo en este caso, claro). Y si bien es cierto que Federer no parece ser un suizo cálido y carismático, entiendo que es por ser el mejor que se ha ganado no tener el mismo apoyo que cualquier jugador que lo enfrente. Porque es más cierto que el segundo, el que tiene más probabilidades de perder, el que corre con desvetaja, el débil, genera una especie de simpatía en la afición sólo por el hecho de serlo. Ese apoyo del que hablo, es despersonalizado: el público hubiera apoyado a cualquiera que estuviera en lugar de Cañas, a cualquiera que jugara contra el número uno. Otro segundo generaría cosa idéntica.

Ahora bien, para hacer de este argumento algo más complejo quiero agregar algunas consideraciones de lo que fue mi propia experiencia cuando vi uno de estos partidos por tv. Desde el arranque mi apoyo estaba con el argentino (si bien suena lógico por un lado no deja de ser algo ridículo que tenga ganas de que un tipo que juega al tenis gane un partido). Pero en los tramos del encuentro en los que Cañas se imponía con firmeza, empecé a desear que el match se emparejara, experimenté la extraña sensación del traslado hacia Federer de mis deseos de que alguien ganara el partido (sigo sonando ridículo, ¡y ahora también ilógico!). En ese momento me sentí abrumado por una reflexión: “cuando eso ocurra, cuando Roger vuelve a estar arriba en el marcador, voy a volver a desear que gane Cañas y así ad infinitum”.

La ironía radica en que, incluso cuando el mejor está en circunstancial desventaja, genera el tipo de adhesión de la que hablo. Esto quiere decir que la institución “segundo” es la que causa predilección. Puede ser por compasión, por rechazo a aquellos que se perpetúan en el poder (si es que ser el mejor en algo es tener poder), por identificación -form(am)o(s) parte de esa enorme masa de gente que nunca va a ser la mejor en algo- o vaya uno a saber por qué. Lo cierto es que cada victoria (y cada derrota) de quien sea (incluso mía -cuando soy un participante activo de algún juego) me dejan un sabor extraño porque, seguramente, en algún momento del match, mi simpatía estuvo así como con el ganador, con el perdedor.


Hablando de tenis (si es de eso de lo que estoy hablando), acá el mejor partido que vi en mi vida, en el que un eterno segundo al fin ganó.



El video es Goran Ivanisevic campeón de Wimbledon 2001 (con relato croata).

02 mayo 2007

La sutileza de la noche



“La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón.”

Las fotografías son de Gyula Halàz (Brassai), quien ha retratado la noche como nadie.

26 abril 2007

La autocomplacencia en la autodestrucción, una venganza contra el mundo

“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos. ‘¿Qué me ha ocurrido?’, pensó.”

En La metamorfosis de Franz Kafka.

18 abril 2007

Si el poder es algo, la soberanía es nada

Si un día vamos a morir, es inútil tratar de controlarlo todo, es ridículo asegurarse un futuro. Preferible es recobrar para lo humano el valor del instante y la animalidad negada. El ser realmente soberano -diría Bataille- es aquel que pone en cuestión la propia vida, la propia razón, la propia individualidad separada y segura de sí. La soberanía exige la donación, el sacrificio, la puesta en juego de todo saber y todo poder, exige perderse a sí mismo, rebelarse a obedecer y también a mandar, perder todos lo lugares, negarse, evitando ser alguien, entregándose a la ruina y la perdición.



La escena es de Fight Club de David Fincher, que condensa algunas de estas cuestiones.

10 abril 2007

Ese charquito de sangre que por fin ha cesado de ser yo

“Me desperté con una mancha de sangre reseca pegoteada sobre uno de mis párpados. Un arañazo, profundo, cruza transversalmente las arrugas de mi frente. Sin embargo, últimamente, he estado durmiendo solo. Y me pregunto por qué un hombre, incluso en un mal sueño, alzaría la propia mano para lastimarse la cara.”

En El rasguño de Raymond Carver.

08 abril 2007

Lost

Camino apurado. Mirando el piso. Como siempre. De repente, una voz me obliga a levantar la mirada de las baldosas. Es una m